Las noches ya no son lo mismo desde que conocí a mi vecino de abajo. Las noches son bonitas canciones, son esperas e incertidumbres. Son noches deseando que toque el timbre, que me regale la canción de buenas noches. Es beber cervezas, fumar cigarrillos. Es imaginar que le doy un abrazo, que salgo de una tarta o que preparamos un cumpleaños. Es esperar que el mañana sea mejor, un nuevo día. Es reconocer que estamos solos, pero sabiendo que seremos eternamente vecinos. Yo arriba, tú abajo. Es un ojalá estuvieras aquí esta noche, es un ji, es un jo.
Me llevas a dormir, me enseñas la luz, veo tu sonrisa, una flor de papel, tarareo todas en mi cabeza, con bata o en camisón. Vecino, vecina. Es intenso, es platónico, es extraño. Tan lejos, justo abajo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario